Si es su primera vez en este blog, lo invito a leer nuestro reglamento

viernes, 19 de abril de 2013

Bienvenida



Lea atentamente los siguientes síntomas:

Síntomas:

  1. Se ha visto en la necesidad de emplear la frase: “Pregúntale a tu maestro”  en más de tres ocasiones.
  2. Se estresa más que sus hijos cuando tienen que realizar un proyecto de ciencias para su escuela.
  3. Ha sufrido tal condicionamiento que se pone a temblar cual perro de Pavlov cada que su hijo va a hablar.
  4. Sin importar cuantas veces les ha quedado mal, tiene la firme convicción de conocer más para poder acompañar a sus hijos en su proceso de conocimiento del mundo. 

Si usted se identifica con los síntomas anteriores, felicidades, lo más probable es que a usted le aqueje el síndrome “padre confundido (pero curioso)”. No tema, relájese y continúe leyendo.


En este espacio usted podrá encontrar algunas respuestas a preguntas de niños y niñas, aquellas preguntas que pueden poner  en jaque hasta al padre más inteligente. Todos estamos aquí para aprender, así que bienvenidos sean madres, padres, tías, tíos, abuelitos, maestros y curiosos en general.  Sírvase, querido lector, de conocer nuestro reglamento.


Reglamento del padre confundido (pero curioso):


1. Guarde la calma, ellos huelen el miedo. Nadie lo sabe todo, simplemente por el hecho de que hay muchísimas cosas que aún no sabemos con certeza. 

2. Rételos continuamente. No se trata de una sola vía, usted también pregúnteles cosas para que ellos ejerciten su habilidad de análisis (es altamente recomendado que antes de darles una respuesta, usted les pregunte cómo ellos lo podrían explicar). Promueva que ellos hagan hipótesis o predicciones para que después lo puedan comparar con el resultado de una investigación. De tal forma, el conocimiento ellos lo habrán generado y será más significativo. 

3. Póngase en los zapatos de su hijo. A veces se nos olvida que todos fuimos niños. Trate de recordar con qué preguntas usted sacaba de quicio a los abuelitos de sus hijos.  


      4. Si no sabe, no invente. No conseguiremos nada con inventar cosas para salir del paso,   esto confundirá más a sus hijos y cuando descubran por su cuenta la verdad, ya no tendrán la confianza para preguntarle más cosas. Si no sabe, dígales que juntos lo pueden investigar en libros, internet o incluso experimentando.
  
      5. Nunca les niegue el derecho a preguntar. Fomente en sus hijos su cualidad de asombro (que desafortunadamente tendemos a disminuir a medida en que crecemos), a partir del asombro se generan preguntas y las preguntas son el motor de la ciencia, el sello distintivo de nuestra especie. 



Hagamos de ese blog un espacio interactivo, les invito a escribir en nuestro chat (a la derecha de su pantalla) las preguntas que más les inquietan a sus pequeños. 


Nos leeremos próximamente, felices días preguntones para ustedes.